En el fútbol moderno, correr más ya no significa rendir mejor. De hecho, muchos futbolistas —tanto amateurs como semiprofesionales— cometen el mismo error cada inicio de temporada: enfocarse únicamente en la resistencia, sacrificando algo igual de importante… la velocidad.
El resultado es claro: jugadores que aguantan más minutos, pero llegan tarde a cada balón.
Si quieres marcar la diferencia en la cancha, necesitas una pretemporada inteligente, donde la resistencia y la explosividad trabajen juntas, no en contra.
El error más común: correr sin propósito
Durante años se creyó que la mejor forma de mejorar la resistencia era salir a trotar largos kilómetros. Y aunque esto puede ayudar a nivel cardiovascular, no es específico para el fútbol.
El fútbol no es una maratón. Es un deporte intermitente donde:
- Aceleras
- Frenas
- Cambias de dirección
- Reaccionas en segundos
Cuando solo haces carrera continua:
- Pierdes potencia muscular
- Disminuyes tu capacidad de reacción
- Te vuelves más lento en acciones explosivas
Y en el fútbol actual, eso te deja en desventaja.
La clave: resistencia específica + velocidad
Una pretemporada bien estructurada no separa estas capacidades, las integra.
Aquí entra el concepto de entrenamiento híbrido, que combina:
- Resistencia aeróbica
- Potencia anaeróbica
- Trabajo técnico con balón
Esto permite que tu cuerpo se adapte a lo que realmente pasa en un partido.
En otras palabras: entrenas como juegas.
¿Qué tipo de resistencia necesita un futbolista?
Existen varios tipos de resistencia, pero las más importantes en fútbol son:
1. Resistencia aeróbica
Es la base. Te permite sostener el esfuerzo durante todo el partido.
Ejemplo: trotes controlados, circuitos continuos
2. Resistencia anaeróbica
Es la capacidad de hacer esfuerzos intensos en poco tiempo.
Ejemplo: sprints, cambios de ritmo, presión alta
3. Resistencia intermitente
La más importante. Es la combinación de ambas.
Ejemplo real: correr, frenar, caminar, volver a acelerar
🚀 Cómo entrenar sin perder velocidad
Aquí está el punto clave: no sacrifiques la explosividad por aguantar más tiempo.
Para lograrlo, debes aplicar estos principios:
1. Prioriza intervalos sobre trote largo
En lugar de correr 30–40 minutos seguidos, usa entrenamientos por bloques:
- 30 segundos intensidad alta
- 30–60 segundos recuperación
Esto simula el ritmo real de juego.
2. Incluye sprints desde el inicio
Muchos jugadores dejan la velocidad para el final… error.
Entrenar sprints cuando estás fresco mejora:
- Técnica de carrera
- Potencia
- Prevención de lesiones
3. Usa el balón siempre que sea posible
El fútbol se juega con balón, así que tu entrenamiento también debería incluirlo.
Ejemplos:
- Conducción + sprint
- Pases en movimiento
- Juegos reducidos
4. Trabaja cambios de dirección
No todo es correr en línea recta.
Incorpora:
- Zig-zag
- Frenadas
- Giros rápidos
Esto mejora tu agilidad y reacción en partidos reales.
Factor clave en Ecuador: la altura
Si juegas en ciudades con altura, como Quito, el desafío es mayor.
El oxígeno reducido provoca:
- Fatiga más rápida
- Mayor esfuerzo cardíaco
- Sensación de ahogo
Por eso, tu pretemporada debe incluir:
- Adaptación progresiva
- Trabajo respiratorio
- Control de intensidad
No se trata de entrenar más duro, sino de entrenar mejor.
Ejemplo básico de estructura semanal
Una pretemporada eficiente podría organizarse así:
- Día 1: Resistencia + técnica
- Día 2: Fuerza + sprints
- Día 3: Trabajo intermitente
- Día 4: Descanso activo
- Día 5: Juegos reducidos
- Día 6: HIIT + balón
- Día 7: Recuperación
Esta combinación permite mejorar sin sobrecargar el cuerpo.
Señales de que lo estás haciendo mal
Presta atención si:
- Te sientes lento en partidos
- Pierdes duelos cortos
- Te cuesta arrancar rápido
- Te fatigas aunque “corriste mucho”
Eso indica que tu entrenamiento no está siendo específico.
La diferencia está en los detalles
El fútbol actual exige jugadores completos:
- Rápidos
- Resistentes
- Inteligentes
No gana el que más corre, sino el que mejor utiliza su energía.
Una pretemporada inteligente no busca agotarte… busca prepararte para rendir cuando realmente importa.
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